27/4/09

Drogas, capitalismo y locura

por Jorge Moruno Danzi en El Confidencial.

La irrupción de la cocaína en el escenario mundial coincidía con la llegada al poder de Reagan y Thatcher, y la consecuente deriva neoliberal del capitalismo hacía la sumisión total del Estado al mercado caótico y la vorágine privatizadora de muchos servicios públicos. Don dinero comienza a fluir y a surcar los mercados globales e interpelar todas las facetas de la vida, con la cocaína como compañera de viaje a modo de “suplemento proteínico” que ayuda a soportar el torbellino que arrastran los nuevos tiempos. Vidas rápidas en constante ebullición se apoyan en la droga para no desaprovechar tiempo, reducir el lastre del descanso, estar siempre atento, despierto y no dejar pasar ninguna oportunidad que se nos presente; el tiempo realmente se convierte en oro.

Lejos de haber dejado atrás el protagonismo central que goza la cocaína en nuestras sociedades en los últimos 30 años, con el estallido de las nuevas tecnologías y el proceso globalizador, se adhieren una multiplicidad de estimulantes y antidepresivos que reflejan los altos niveles de insalubridad psicosocial contemporánea.

El problema no siempre guarda relación con las noticias alarmantes que aparecen en los medios sobre la deriva y la perdición de los jóvenes, sumidos en un mundo donde las drogas resultan sinónimo de ocio y diversión. En realidad, la tragedia se vive de manera mucho más cotidiana y diluida entre los ciudadanos normales que pagan sus impuestos.

Legalmente se puede acceder a todo tipo de drogas como el Ritalín o el Prozac, sin las cuales sería impensable desarrollar el normal funcionamiento socioeconómico por una parte de la población, frente a los retos adversos que presenta la vida –sólo en el Estado Español, el consumo de antidepresivos se ha triplicado en la última década–. Para nuestra rutina diaria encontramos normal el uso de estimulantes en forma de refresco, como el Red Bull –prohibido en Dinamarca por contener un principio activo que devastó mentalmente a las tropas de EEUU en Vietnam–, o el Burn, que no son más que una imitación y democratización de los efectos energizantes que suele otorgar la cocaína, pero ahora con amparo legal. Por su control de los ritmos de humor, los antidepresivos o euforizantes hacen especial mella en aquellos sectores laborales que participan directamente en la producción inmaterial y virtual propiamente dicha, lo que augura el advenimiento de una crisis psicosocial de la que aún no podemos sacar cuentas.

Capitalismo cognitivo

En la sociedad de la información la conexión y producción entre mentes y la valorización económica del conocimiento, ocupan un lugar privilegiado en la reproducción del llamado capitalismo “cognitivo”. Su materia prima fundamental es el intelecto humano en sus términos más genéricos, lo que agrava enormemente la problemática. La aceleración intensiva de los ritmos productivos y comunicativos y la preponderancia de un ciberespacio ilimitado frente a un cerebro humano que opera de forma más lenta que la realidad, conlleva un desfase y ruptura patógena que se ve reflejado en la vitalidad de la industria de los psicofármacos.

De manera paralela y en ocasiones entrelazada a lo ya expuesto, se percibe un incremento de los casos registrados de internación urgente en psiquiátricos –7,8% más que 2007, sólo en Barcelona– que se achacan a la coyuntura de crisis económica, pero que sin duda hunde sus raíces en los ganglios de las relaciones sociales contemporáneas.

El tiempo que parece sacado de sus goznes es colonizado al completo por la publicidad, el marketing y el consumo desbocado bajo el paraguas ideológico de una felicidad banal y trivial. Ésta precisa ser sustituida incesantemente al desaparecer su atracción poco tiempo después de poseer el producto o la sensación en cuestión. En una sociedad incapaz ya de integrar socialmente a través del trabajo, –tasa estructural de paro, temporalidad, precariedad, intermitencia– el estatuto de ciudadano se adquiere a través de nuestra capacidad subjetiva de acceso al consumo. El principio de realidad se fusiona con el del deseo, en donde la libertad de elegir dentro del amplio abanico de gustos que ofrece el elixir del mercado, se transforma en tarea obligada que nos posiciona y estructura socialmente. Los lazos comunitarios se mediatizan siguiendo los patrones que dictan las campañas publicitarias y las líneas que dibuja el consumo, que amplifican una llamada a la que todos quieren acudir, pero que algunos no pueden responder.

Todo un cúmulo de frustraciones, estancamiento, aceleración, estrés, agotamiento y depresión generados por los modos de vida imperantes, vaticinan un futuro plagado de enfermedades neuronales y miseria existencial incubado en el centro del sistema social.

¿Son las locuras consecuencia de un modo de producción o, es el sistema mismo una locura? Deberíamos someterlo a un estudio médico para confirmar su insalubridad ecológica, social, económica y cognitiva.

17/4/09

El fantasma del PSOE catalán

por José García Domínguez en LD, 2004.

No hace demasiado tiempo, Jordi Pujol, el hombre que en 1958 dejara escrito para la posteridad que “el inmigrante constituye la muestra de menor valor social y espiritual de España”, se quedó perplejo al ver a uno de los chóferes de su parque móvil presidiendo un acto oficial.

Sucedió en Nou Barris, el gran distrito obrero de Barcelona, un rincón de la ciudad repleto de enormes bloques de edificios que emergieron en los años sesenta para albergar a los trabajadores que habrían de construir la Cataluña que él ha presidido durante 23 años. El conductor, un inmigrante que más tarde transportaría a Manuel Royes, antiguo presidente de la Diputación y actual delegado del tripartito en Madrid, hubo de aclararle a un sorprendido Pujol que, fuera de las horas de del trabajo, era el secretario del PSC en esa zona, uno de los mayores viveros de votos para los socialistas en toda Cataluña. Así, de primera mano, pudo saber Pujol dónde están los imaginarios jefes de ese imaginario PSOE catalán que se contrapondría al nada imaginario sector nacionalista del PSC.

El mítico PSOE catalán es, junto con los verdaderos apellidos del hombre fuerte del Gobierno de la Generalidad, uno de los mayores misterios de Cataluña; mucha gente especula, hace conjeturas sobre él, fantasea, pero, en realidad, nadie lo conoce. Sin embargo, la explicación del primero de los enigmas no es nada difícil: el PSOE catalán, simplemente, no existe. Y eso es así por una razón más simple todavía: porque no ha existido nunca. Puede que Zapatero haya necesitado un cuarto de siglo para enterarse, pero lo cierto es que su partido, en Cataluña, nunca ha sido más que una leyenda urbana, una organización política cuya presencia real siempre ha sido tan nebulosa como la del ectoplasma de esa chica pálida que, dicen, hace auto-stop en una carretera solitaria y luego desaparece al pasar por la curva en la que sufriera un accidente mortal.

Durante la dictadura, en Cataluña en ningún momento se dio algo parecido a la continuidad de una tradición de socialismo obrerista y españolista como la que se mantuvo en el País Vasco. El partido de Maragall y Montilla, el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC-PSOE) surgió en la transición, a toda prisa, como fruto de la unificación del PSC —poco más que un grupito de nietos de dirigentes de la Lliga de Cambó que venían de la Universidad— con unos cuantos obreros fabriles castellanohablantes que, a su vez, acababan de crear la Federación Catalana del PSOE. Tan de la nada llegaban todos que en los primeros mítines, unos y otros, tenían que sacar una chuleta para cantar la Internacional, porque nadie allí sabía la letra.

De aquel PSOE barcelonés que tras la muerte de Franco vendió sus siglas recién estrenadas a cambio de una foto dedicada de Felipe González ya no queda nadie en la vida política catalana. Nadie quiere decir nadie. Todos los dirigentes que procedían del partido nacional fueron apartados inmediatamente de los cargos de dirección en la nueva organización catalana. Para ser precisos, queda uno: ese alcalde de la periferia de Barcelona al que llamó Bono para sondear su lealtad a Ferraz en caso de ruptura; el mismo al que le faltó tiempo para denunciar al manchego ante Montilla y decirle que “esos tíos se han vuelto locos”. Queda ése. [El autor se refiere a Celestino Corbacho. NdE.] A todos los demás hace muchos años que los desaparecieron del PSC.

Cuando llegaron las primeras elecciones generales y municipales, aquella moto federada fraternalmente a un cartel con la cara de González tuvo que convertirse en un partido de verdad. Los Serra, Maragall, Obiols y Reventós, los chicos de las buenas familias de toda la vida que tenían las mañanas libres para poder dedicarse a la política, hubieron de buscar capitanes, sargentos y cabos chusqueros por todas partes para que les administrasen el enorme poder local que aquella foto había sido capaz de regalarles. Fue en ese momento cuando desembarcó en el PSC el aluvión de Montillas que tantos despistados de Madrid han querido identificar con un fantasmal PSOE catalán que viviría oculto en las catacumbas de la ciudad de los prodigios. Pero, como casi siempre que piensan en Cataluña, se equivocan. Esa tropa más o menos mercenaria, según los casos, fue reclutada en el único lugar en el que se podía encontrar: entre los restos del PSUC y los saldos de la extrema izquierda que habían quedado libres en el mercado político tras el derrumbe de sus organizaciones. De ahí vienen todos los Montillas del PSC, incluido el original, que fue dirigente del Partido del Trabajo, un grupo maoísta que en Cataluña se aliaría con Esquerra Republicana para después disolverse.

Ése es el origen del gran cuadro de secundarios del partido. En esa escuela, la de Llamazares y Madrazo, interiorizó su concepción de la cuestión nacional el ejército de figurantes cuya pequeña cuota de poder sólo empieza a hacerse visible cuando el viajero traspasa las últimas estaciones de las líneas del metro de Barcelona. Por eso, sería más fácil escuchar a Maragall hablando de Pablo Iglesias que encontrar alguna huella de Indalecio Prieto o Julián Besteiro entre todos los alcaldes del cinturón teóricamente rojigualda de Barcelona. Por eso, quien crea que pueden tener en la cabeza una sola idea enfrentada a la No-España que sueñan los nacionalistas, es porque ha tenido la suerte de no haber pasado nunca en su vida por aquellos seminarios sobre la “autodeterminación de los pueblos oprimidos” que siempre se organizaban en alguna comuna de un quinto tercera sin ascensor. Acaba de decir Joaquim Nadal, el portavoz de la Generalidad, que “el PSOE sabe mejor ahora qué quiere y quién manda en el PSC”. Lo peor es que también sabe ya lo que piensan los que no mandarán nunca en la finca de los Nadal.

7/4/09

Crisis: peor que nunca

Según un estudio, la crisis económica mundial supera ya al crac del 29 en sus magnitudes globales. La caída de los indicadores macroeconómicos es mayor y más rápida. La economía mundial sufrirá la peor recesión desde 1945.

Las previsiones de la Comisión Europea advierten de un aumento de la tasa de paro durante la segunda mitad de este año. Y en el peor escenario se alcanzaría el 30% a finales de 2010.

En Francia, Sarkozy se hace eco de las exigencias de los trabajadores franceses como ya hiciera unas semanas ha el primer ministro británico Gordon Brown.

4/4/09

Más extranjeros votarán en España

Libertad Digital (EFE). El Consejo de Ministros ha aprobado este viernes un acuerdo que permitirá a los nacionales de Cabo Verde y Burkina Faso votar en las elecciones municipales, y a los españoles residentes en ambos países africanos participar en las que se celebren allí.

Se trata de un canje de notas constitutivo de acuerdo con cada país, que se suma a convenios alcanzados recientemente con Colombia, Perú, Argentina, Islandia, Trinidad y Tobago y Ecuador. Los acuerdos con Cabo Verde y Burkina Faso son el séptimo y el octavo en concluir de los quince que se han venido negociando, en régimen de reciprocidad, con aquellos países que ya reconocen el derecho de voto a los ciudadanos españoles.

Su objetivo es contribuir a una mejor integración y participación de los ciudadanos en sus municipios de residencia. El número de residentes caboverdianos en España es de 2.962, mientras que el de los nacionales de Burkina Faso es de 709, en ambos casos a fecha del 31 de diciembre de 2008.

Según el Gobierno, estos acuerdos promueven asimismo la integración de los españoles residentes en ambos países africanos, cuyo número asciende a cinco en Cabo Verde –incluidos en el Censo Electoral de Residentes Españoles en el Exterior–, mientras que en Burkina Faso son diecisiete.

Los acuerdos recogen las condiciones para el ejercicio del derecho de voto. Así, podrán votar en las elecciones municipales quienes hayan residido en España, legal e ininterrumpidamente durante, al menos, los cinco años anteriores a su solicitud de inscripción en el censo electoral.

Por su parte, los españoles residentes en Cabo Verde podrán votar con una residencia legal y habitual en ese país de más de tres años. En cuanto a Burkina Faso, los españoles acreditados tendrán derecho a voto conforme al derecho de Burkina Faso.

3/4/09

La izquierda post-marxista: el asalto a la razón

La ideología dominante en España hoy es la de izquierdas. Y no nos referimos con ese término a una izquierda que fue y ya no es, ni a la que, según algunos, pudo ser y no fue. Nos referimos a la izquierda realmente existente, la izquierda reformulada tras la bancarrota del comunismo y la socialdemocracia. Algunos la denominan “izquierda indefinida”. Otros creemos, por el contrario, que sus contornos se precisan con gran nitidez.

El PSOE y muchos de sus aliados han adoptado frecuentemente poses antiyanquis. Sin embargo, el cuadro de sus valores esenciales fue destilado en los Estados Unidos por exiliados europeos durante la Segunda Guerra Mundial y resulta completamente incomprensible fuera del peculiar ambiente progresista norteamericano.

El germen de ese desarrollo puede rastrearse en la obra de la llamada Escuela de Frankfurt (Herbert Marcuse, Theodor Adorno, Max Horkheimer, etc.) que, procedente del marxismo, procedió a la demolición crítica del conjunto de su edificio teórico, incluido su fundamento ideológico –el materialismo dialéctico-. Pero, más allá del marxismo, lo que quedó afectado por esa crítica fue la propia Ilustración y la herencia racional europea. En cuanto a las alternativas de esa escuela, recordemos tan sólo que Marcuse se distinguió por su rehabilitación del deseo y los impulsos pasionales, Adorno se hundió en un nihilismo autodestructivo y Horkheimer terminó sus días abrazando un abstracto neo-judaísmo.

Del conjunto del marxismo la Escuela de Frankfurt retuvo únicamente un concepto, el de “alienación”, utilizado por Marx tan sólo en su juventud. Pero, a diferencia del joven Marx, la Escuela de Frankfurt refirió ese concepto al plano sico-sociológico, disociándolo de toda conexión con las relaciones de poder económico. Con ello abrió las vías de de la “contestación” de múltiples formas de “dominación”, “contestación” perfectamente compatible con el mantenimiento del sistema social capitalista. No es casual que esta nueva orientación de la izquierda haya hecho sus primeros avances en Europa en el seno de los partidos provinentes de la socialdemocracia, corriente que ya antes de la Primera Guerra Mundial había optado por la preservación de la “economía de mercado”.

El post-marxismo de Frankfurt y el progresismo yanqui convergieron en una doctrina mesiánica: la de imposición universal de la idea norteamericana de la democracia y los “derechos humanos”, establecida en los Catorce Puntos del presidente demócrata Wilson. Ésta ha sido, desde entonces, la guía de todas las intervenciones imperialistas norteamericanas, tanto del brazo de los demócratas, como de los neoconservadores. Al final de la Segunda Guerra Mundial, los presidentes demócratas Roosevelt y Truman la completaron con una línea de reeducación del pueblo alemán derrotado en una “conciencia de culpa” dirigida a destruir hasta la raíz su orgullo nacional. Los exiliados de la Escuela de Frankfurt que regresaron a su país la asumieron con alborozo.

Todas y cada una de las iniciativas sociales impulsadas en los últimos tiempos por la izquierda post-marxista en Europa (desde el feminismo radical hasta la política de cuotas raciales y sexuales), se han puesto en práctica décadas antes en los Estados Unidos.

Los valores que hoy presiden el “gobierno de España”, entronizados tras el abandono formal de la socialdemocracia por Felipe González, siguen las pautas anteriormente apuntadas, a través del multiculturalismo y la islamofilia, que degradan el legado europeo al papel de una “civilización” entre otras; el repudio del concepto de nación política, de raíz grecolatina, actualizada por la revolución francesa, y el apoyo a los nacionalismos étnicos más reaccionarios y racistas en nuestro país y a los grotescos movimientos indigenistas en Iberoamérica; la puerta abierta a las avalanchas migratorias; el privilegio a los lobbys feministas y homosexuales; la ecolatría y los sermones sobre el Apocalipsis climático -a la caza de subvenciones-; la extensión de una “conciencia de culpa” a media España mediante una “memoria histórica” que imputa a un solo bando los asesinatos cometidos con ocasión de la guerra civil y presenta falazmente a los defensores de la II República como campeones de la democracia… Y como trasfondo, un individualismo hedonista desaforado y la adhesión a un nihilismo impúdico que, entre otras cosas, autoriza una acción política sin principios ni escrúpulos. Todo ello como cobertura de un lumpencapitalismo de pelotazo financiero y atraco, en regresión incluso respecto de los valores de laboriosidad y ascetismo que Max Weber creyó hallar en los orígenes del capitalismo.

Obviamente, el discurso de esta izquierda se enfrenta a muchos de los valores clásicos de la iglesia católica. Pero la trama ideológica que está en su base no es otra que una nueva versión secularizada del paradigma judeo-cristiano con sus eternos conceptos de pecado y caída (“alienación”, “dominación” y “culpa”) y, finalmente, redención (mediante la reeducación dirigida por la nueva casta de rabinos que deben impartir la “educación para la ciudadanía”).

Precisemos que la izquierda no puede todavía auparse al gobierno y mantenerse en él con el solo recurso a su programa “contracultural” progresista, consistente en culpabilizar a los españoles que no comulgamos con sus tesis de ser guerracivilistas, xenófobos, racistas, aniquiladores de la esplendorosa cultura mahometana, fanáticos clericales, opresores de catalanes, vascos, gallegos y demás “naciones históricas”, machistas, “homófobos” y, como resumen, “fachas”. Esto se hace particularmente evidente en dos zonas donde se localizan los grandes yacimientos de votos al PSOE, ·Andalucía y Cataluña. Por ello, en esas zonas, el PSOE ha puesto en obra expedientes específicos. En Andalucía, el clientelismo más repugnante y el voto subsidiado. En Cataluña, la deriva nacionalista del PSC ha satisfecho las actitudes subalternas del xarnego hacia el catalanismo político, su expectativa de ser reconocido por él como parte de la “Catalunya trionfant”. Pero, dada la composición social de estos viveros de votos, tales expedientes son aun insuficientes. Por ello, ha debido prolongar con demagogia de brocha gorda la ideología “de clase” propia de la etapa socialdemócrata, que presenta al PSOE como “partido de los pobres”, adaptándose a un estereotipo derecha/izquierda que desde hace décadas carece de de toda realidad, pero que amplios sectores de esas regiones asumiendo con una inercia irracional.

Esos sectores son de izquierda "por herencia". Han ido sufriendo hasta hoy todo tipo de ataques y traiciones del PSOE y del PSC, pero les siguen votando “para que no ganen los millonarios, los obispos y los fachas”. Su aglutinamiento no es de opinión, sino de fe. Su voto es tribal. Y uno no se borra de la tribu fácilmente. Este fenómeno no puede ser disuelto mediante debates, ni con apelaciones fraternales, ni con "memorias históricas" alternativas. Sólo puede disolverse por la concurrencia de dos factores. Uno es la "socialización del sufrimiento" que procurará una crisis económica severa. Muchos de los que se van a quedar sin vivienda, por no poder pagar la hipoteca, sin trabajo y sin poder llegar a fin de mes, han votado recientemente al PSOE. Se contarán entre los primeros que deben expiar la única culpa real de lo que nos está pasando. El otro factor es la aparición de un movimiento adverso, de combate real contra el orden social capitalista, no basado en formulaciones fracasadas y en estereotipos fantasmales, sino en la razón aplicada a los hechos del presente. Y que se manifiesta de modo contundente, desconsiderado, consciente de abanderar una tarea trascendental, política y ética.

El PSOE, principal fracción de izquierdas del aparato político capitalista, es un partido de aniquilación nacional de España. Y es, además, el vector dirigente de un movimiento de aniquilación civilizatoria, de asalto a la razón, de demolición de toda la obra del genio espiritual europeo. Es una encarnación de la Barbarie propia del periodo imperialista, y que fue anunciada por Rosa Luxemburgo como la alternativa inevitable a un fracaso de los intentos de real derrocamiento del modo de vida del Burgués.

P. J. Cadalso
, marzo 2008.

6/3/09

Crisis: Ucrania se hunde

Fuente: Libertad Digital.

Europa está a punto de asistir nuevamente al colapso de todo un país. Una nueva Islandia está al caer. Se trata de Ucrania que, junto al resto de países de Europa del Este, está sufriendo los avatares del crack más importante que sufre la economía mundial desde la Gran Depresión de 1929, tal y como avanzó LD.

Olexander Pavlenko, un joven programador informático, es uno de los miles de ucranianos que no pueden retirar su ahorros del banco. Pavlenko telefoneó a la sede en Kiev (capital de Ucrania) del Nadra Bank y Ukprombank, dos grandes bancos del país, para pedir la devolución de 10.000 dólares depositados en ambas entidades. Sin embargo, al igual que a muchos otros ciudadanos, los bancos denegaron su solicitud.

"El banco me dijo: Lo siento, simplemente, el dinero no está disponible por el momento y no puedo ayudarle", informa Financial Times. En la actualidad, el Banco Central de Ucrania ha intervenido nueve entidades, ahora bajo su control, para evitar su quiebra. La preocupación e indignación entre los ciudadanos va en aumento.

Corralito financiero

De hecho, incluso las entidades aparentemente más sólidas, que están bajo el control de la gran banca occidental europea cuentan con problemas crecientes. El regulador financiero de Ucrania ha prohibido la amortización anticipada de los depósitos a plazo, la forma más popular de ahorro en Ucrania. Es decir, se ha declarado un corralito financiero en el país para evitar una retirada masiva de depósitos y, por tanto, la quiebra de todo el sistema. No obstante, los depósitos bancarios nominados en moneda nacional se han reducido un 20% desde el pasado septiembre, un 10% en los de divisa extrenjera. La situación es “muy grave”, según alertó el presidente de la Asociación de Bancos Ucranianos (algo así como la AEB en España), Olexander Suhonyako.

Por otra parte, el propio Estado está al borde de la quiebra. Su moneda ha sufrido una creciente depreciación a lo largo de los últimos meses y el Gobierno carece ya de fondos y reservas para poder hacer frente a sus pagos. Ucrania ha vivido en una burbuja económica gracias al crédito barato procedente del exterior. En concreto, de la banca del centro de la UE que es la más expuesta a las economías emergentes del Este, tal y como avanzó LD el pasado noviembre.

El Estado, al borde de la quiebra

El riesgo de su deuda pública se ha disparado, encareciendo en gran medida el coste de la financiación que precisa el Gobierno para poder rescatar a su banca y afrontar la recesión económica que vive el país mediante planes de gasto público. En los últimos días el Ejecutivo que lidera Yuliya Timoshenko ha intensificado los contactos con toda clase de organismos internacionales para evitar que el Estado entre en suspensión de pagos.

En concreto, Ucrania negocia con el Fondo Monetario Internacional (FMI) la entrega inmediata de 16.400 millones de dólares a cambio de ciertas condiciones, como la de reequilibrar su déficit público que, en la actualidad, ronda el 2% del PIB. Las últimas informaciones al respecto apuntan a que finalmente se alcanzará un acuerdo en breve.

Y es que, el dinero urge, y mucho. Ucrania se enfrenta a una nueva guerra del gas, como la sufrida el pasado enero, en donde el país se quedó sin su principal fuente de suministro energético en medio de un duro invierno con temperaturas bajo cero. El primer ministro ruso, Vladimir Putin, advirtió el jueves de que Moscú podría interrumpir, una vez más, el suministro de gas a Ucrania si su vecino no cumple con los pagos acordados y cuya fecha límite expira este sábado.

Guerra del gas

La gasista ucraniana Naftogaz indicó que había abonado ya hasta un 80% de la deuda correspondiente al suministro de febrero y que estaría en disposición de pagar el resto en las próximas horas. El retraso en el pago podría cerrar nuevamente la entrada de gas ruso. Además, cabe tener en cuenta que Ucrania es el principal país de tránsito de las exportaciones de gas ruso hacia Europa.

La economía ucraniana ha sufrido un rápido e intenso deterioro desde el estallido de la crisis en 2007. Sobre todo, en los últimos meses. Y ello, debido a la voluminosa deuda exterior que mantiene su economía, próxima a los 35.000 millones de dólares. Ucrania ha vivido a crédito, y toca pagar la factura. Sin embargo, la recesión se acentúa y la crisis pone en serios aprietos el cumplimiento de los compromisos financieros adquiridos por el Gobierno y, sobre todo, por el sector financiero y empresarial del país.

El PIB caerá más de un 7% en 2009

Así, los analistas de BNP Paribas estiman que el PIB ucraniano podría sufrir una contracción próxima al 7,5% en 2009, al tiempo que se dispara el desempleo. Las dificultades económicas y financieras están provocando un creciente conflicto social. La incapacidad de los gobernantes para hacer frente a la situación, junto a la imposibilidad de los ciudadanos para rescatar sus depósitos, está provocando la ira de la población. Durante las últimas semanas, el país vive inmerso entre protestas sociales y huelgas de trabajadores. De mantenerse esta situación, el creciente descontento amenaza con transformarse en una bomba de relojería a nivel social, que podría conllevar la caída del actual Gobierno en las próximas elecciones.

La quiebra de un país del tamaño de Ucrania, con cerca de 46 millones de personas (similar a la población de España) no es una cuestión baladí. La caída de países de menor tamaño, tales como Letonia o la ya quebrada Islandia, tiene efectos mucho menores a nivel internacional. Y es que, si Ucrania cae se evaporaría por completo la escasa confianza que ya de por sí manifiestan los inversores en las economías emergentes del Este de Europa, con lo que podría acelerar el efecto arrastre sobre otros países de la zona. Es el caso de Polonia, por ejemplo, cuyas dificultades económicas también se acrecientan.

Conflicto social, en auge

Además, Ucrania es un enclave geoestratégico a nivel internacional, en el que las grandes potencias (UE y Rusia) pugnan por el control de recursos energéticos. De hecho, la caída de Ucrania podría servir de excusa a Moscú para extender su influencia política sobre los asuntos internos del país, empleándolo en interés propio como ejemplo de lo que sucede cuando las repúblicas ex soviéticas adoptan un modelo de democracia de libre mercado.

"Telón de Acero"

De hecho, éste es el diagnóstico de la primera ministra de Ucrania, Yuliya Timoshenko, quien advirtió del riesgo de que se produzca un nuevo “Telón de Acero” en el seno de Europa, debido al creciente deterioro económico y político que están sufriendo los países del Este excluidos de la zona euro. Por ello, en un reciente artículo publicado en el diario francés Le Figaro, Timoshenko reiteró la necesidad de que el Banco Central Europeo (BCE) acuda al rescate del Este europeo, tal y como adelantó LD.

4/3/09

El sistema financiero se derrumba

Por Manuel Freytas. Fuente: IAR Noticias.

Las señales claras del colapso generalizado (y permanente) de las bolsas mundiales con Wall Street a la cabeza, es indicativo de que la ola de la "burbuja financiera" del capitalismo especulador sin fronteras, la reproducción del dinero por el dinero el mismo, se desmorona sobre las mismas lacras que inventó: El reinado del "apalancamiento financiero" (el endeudamiento sin respaldo) y la "economía de papel" fundada sobre el cadáver de la economía real.

En medio del colapso recesivo (que ya devino en depresión económica mundial) los mercados financieros cerraron el lunes un proceso encadenado de caídas con otro "gran estallido" de Wall Street, con el Promedio Industrial Dow Jones derrumbándose por debajo de los 7.000 puntos por primera vez en 12 años, y arrastrando en su debacle a todas las bolsas mundiales.

A tono con un escenario internacional poblado de rumores sobre una "recesión prolongada", los "inversionistas" se sumaron este lunes a una ola "vendedora" global que empezó en Asia y se propagó a todos los sectores recalando finalmente en Wall Street (la catedral financiera del mundo "globalizado"), desde las acciones financieras hasta las de tecnología.

El Dow Jones perdió 4,2% para quedar en 6.763,29 unidades, su nivel más bajo desde abril de 1997. El índice perdió casi un tercio de su valor este año y más de la mitad desde su máximo de octubre de 2007.

El índice Standard & Poor's 500 se acercó peligrosamente a caer por debajo de los 700 puntos y cerró en 700,82 unidades, tras descender 4,7%, y el Índice Compuesto Nasdaq, donde predominan las firmas de tecnología, declinó 4%.

El Dow, ha caído durante 10 de las últimas 12 jornadas y ha perdido 7.401 puntos respecto a su máximo de 14.164 enteros alcanzado en octubre de 2007. Robert Pavlik, estratega jefe de mercado para Banyan Partners LLC dice que sus clientes sienten más agotamiento que temor. El sentimiento es "¿por qué debería saltar en frente de un tren?", señala.

El estallido bancario y bursátil continuado en EEUU y en las potencias centrales del "capitalismo globalizado", señala claramente que la "burbuja financiera" desde hace rato está bailando en el Titanic.

Por falta de "efectivo" en ventanilla, finalmente la "economía de papel" hizo crash, chocó contra la realidad, y comenzó a hundirse a la hora señalada ante la impotencia manifiesta de sus creadores y sostenedores: Los Estados centrales del sistema capitalista.

Desde que estallara el colapso bancario y bursátil en septiembre del 2008, el sistema nunca pudo recuperarse, y finalmente la crisis de la "economía de papel" terminó impactando en la "economía real", primero en las metrópolis imperiales de EEUU y Europa, extendiéndose luego por toda la periferia "subdesarrollada" y "emergente" de Asia, África y América Latina.

"Septiembre de 2008 marcó un punto de inflexión en el proceso recesivo que se venía desarrollando en los EEUU a lo largo de ese año: estalló el sistema financiero y la recesión comenzó a extenderse rápidamente a nivel planetario al tiempo que se evidenciaban síntomas muy claros de tránsito global hacia la depresión cuya llegada comenzó a ser admitida desde comienzos de 2009", señala el analista económico Jorge Beinstein.

"Ahora asistimos a un encadenamiento internacional de derrumbes productivos y financieros acompañado por una mezcla de pesimismo e impotencia en el mas alto nivel de las elites dirigentes ante la probable transformación de la ola depresiva en colapso general", agrega Beinstein.

La filosofía especuladora del "apalancamiento" (una economía virtual montada sobre el crédito y el endeudamiento) estalló cuando la "falta de confianza" de los tenedores de bonos y acciones (el dinero de papel) los llevó a "efectivizarlos" en dinero real.

Allí se destapó la mentira y la falta de respaldo de centenares de billones de dólares transferidos por asentamientos financieros y papeles que, cuando los tenedores quisieron convertirlos en dinero contante y sonante se encontraron con la sorpresa de que el efectivo no estaba donde debería estar: Los bancos.

Hay expertos que sostienen que un equivalente billonario a más de un PBI de EEUU y Europa juntos circula en papeles sin respaldo de la "burbuja financiera" que se generó en Wall Street en la década del noventa desparramando ganancia especulativa a escala planetaria.

Las "súper-fortunas" personales, los "súper-activos empresariales" se nutrieron de este macro-robo monumental del capitalismo financiero especulador que inventó una economía paralela: La economía de papel.

Esa economía es la que hoy está estallando junto con los macrobancos y macroempresas que lideraron el desfalco capitalista y que hoy se encuentran con sus bóvedas sobrecargadas de papeles sin valor: La chatarra de la "burbuja financiera".

La caída del sistema del "apalancamiento financiero" (crecimiento de los negocios productivos y comerciales mediante el endeudamiento financiero sin respaldo) dejó una montaña de papeles inútiles llamados "activos tóxicos" que aún permanecen en la cartera de los bancos y empresas que controlan los sistemas financieros y económicos productivos de los países a escala global .

La "bicicleta financiera", o rueda perversa de la especulación, dejó un cementerio de "activos tóxicos" en poder de los bancos y las empresas que había diseminado la "burbuja" a escala global.

"Los banqueros no los "blanquean" por temor a mostrar que están quebrados", señala el analista de izquierda Jorge Altamira. "Ningún capitalista quiere oficializar sus pérdidas vendiendo los títulos sin valor que tiene en su propiedad, por lo cual sobreviven con ayudas estatales o compras temporarias de los bancos centrales", añade.

"Algunos estiman que si se pudieran hacer las compensaciones entre negocios cruzados - lo cual simplemente podría demorar algunos años-, la resultante neta serían aún unos 20 a 30 billones de dólares de deudas incobrables. El envío a pérdidas de todas estas sumas llevaría a la quiebra a la mayor parte del capital mundial", explica Altamira.

De acuerdo con Jorge Beinstein, "El capitalismo financierizado había entrado en una fase de expansión vertiginosa aplastando con su peso a todas las formas económicas y políticas. En 2008 los Estados centrales (el G7) disponían de recursos fiscales por unos 10 billones (millones de millones) de dólares contra 600 billones de dólares en productos financieros derivados registrados por el Banco de Basilea a lo que es necesario agregar otros negocios financieros, según algunos expertos la masa especulativa global supera actualmente los mil billones de dólares (cerca de 20 veces el producto Bruto Mundial)".

Las señales claras del colapso generalizado (y permanente) de las bolsas mundiales con Wall Street a la cabeza, es indicativo de que la "burbuja financiera" del capitalismo especulador sin fronteras, la reproducción del dinero por dinero el mismo, se desmorona sobre las mismas lacras que inventó: El reinado del "apalancamiento financiero" (el endeudamiento sin respaldo) y la "economía de papel" fundada sobre el cadáver de la economía real.

Pérdida de confianza: Esa es la clave detonante de la fuga en masa del dinero de las plazas financieras internacionales según los analistas de Wall Street. Y esa pérdida de confianza por parte del "inversor" (particulares y bancos especuladores) va invariablemente asociada a la pérdida del control de los Estados imperiales sobre los sistemas financieros centrales.

En un ciclo de reproducción perversa del "dinero por el dinero mismo" (transferencias informatizadas a escala global) la dinámica de los grupos financieros súper-concentrados revela el predominio del capital especulativo (dinero sin fronteras) sobre el productivo, como dato más sobresaliente y distintivo de la llamada "globalización" del sistema capitalista en decadencia.

Como se sabe, y lo destacan una multitud de expertos, EEUU, la locomotora del sistema capitalista "globalizado", sustituyó a la "economía real" por la "economía bancaria", o sea, sustituyó a la "economía de los recursos genuinos" (respaldados por la producción) por la "economía de los papeles" (acciones de deuda sin respaldo) circulando por los mercados financieros globales.

Durante el proceso del "boom inmobiliario" en EEUU que devino en la "burbuja hipotecaria" a escala global, la Reserva Federal mantuvo las tasas bajas, las calificadoras otorgaron "credibilidad" y "seguridad rentable" a los bonos, y la prensa financiera (a través de los analistas de mercado) publicitó la ola inversora de la "burbuja hipotecaria" a escala global.

Todo estaba de "buena onda" y la acumulación capitalista funcionaba de maravillas con la "burbuja" y el festival de bonos y acciones del negocio inmobiliario de EEUU "globalizado" por medio de los grandes bancos y fondos de inversión que los esparcían y le exprimían rentabilidas finaciera escala global.

De pronto llegó la "crisis", y desde septiembre del año pasado, la Reserva Federal y las "autoridades monetarias" del capitalismo cambiaron de la "buena" a la "mala onda": Comenzaron a subir las tasas e inyectar dinero en el mercado para "salvar al sistema" mientras vaticinaban (y siguen vaticinando) sombríos pronósticos para EEUU y la economía mundial.

En resumen, y como resultante del proceso, los tenedores de los bonos subprime "desvalorizados" comenzaron a venderlos en masa generando un colapso generalizado (de todos los índices y acciones) de los mercados financieros en EEUU, Europa, Asia y América Latina.

Los gigantes bancarios e hipotecarios comenzaron a derrumbarse arrastrando consigo a todo el sistema financiero imperial de EEUU y de Europa.

Y llegó el "lunes negro" de septiembre de 2008 donde la quiebra del gigante Lehman Brothers marcó el principio de un salto cualitativo: La crisis hipotecaria devino finalmente en crisis del crédito caracterizada por una iliquidez pronunciada y creciente del sistema financiero.

Y llegó la hora del "salvataje financiero".

Desde el estallido financiero, los bancos centrales de EEUU, la Unión Europea, Suiza, Canadá, Japón y Reino Unido se han visto obligados a reaccionar ante el derrumbe bancario y hundimiento generalizado de las bolsas y a ejecutar una nueva macro-operación rescate del sistema financiero afectado por un mal que parece incurable: La iliquidez, convertida en el principal retroalimentador de la crisis.

Paradojalmente, EEUU y la Unión Europea, exportadores universales de las doctrinas de "libre mercado" y "libre comercio" tuvieron que acudir a la regulación y al salvataje estatal de las entidades suprafinancieras para salvarlas de la quiebra y recobrar la "gobernabilidad del sistema".

Para Jorge Beinstein, "La intervención masiva del Estado como salvador supremo del capitalismo y lo que estamos presenciando es la más completa ineficacia de los Estados de los países centrales para superar la crisis. En realidad la avalancha de dinero que arrojan sobre los mercados auxiliando a los bancos y a algunas empresas transnacionales no solo no frena el desastre en curso sino que además está creando las condiciones para futuras catástrofes inflacionarias, próximas burbujas especulativas".

Para Jorge Altamira el "salvataje" fracasó porque "el núcleo de la crisis sigue allí, como desde el primer día. La masa de los llamados 'activos tóxicos' continúa siempre en la cartera de los bancos, compañías de seguros y de inversoras de capital, y de los fondos creados a la sombra de ellos. Los llamados negocios derivados originados por estos pulpos suman unos 550 billones de dólares, o cuarenta veces la economía de los Estados Unidos".

Para Altamira, "La solución de este problema pasaría por la nacionalización general de los bancos, pero esto transfiere a la política, o sea al Estado, la tarea de arbitrar las pérdidas y confiscaciones que, de cualquier modo, o invariablemente, deberá sufrir el capital, tanto el pequeño como el más grande".

"El plan de relanzamiento económico de Obama, que acaba de aprobar el Congreso norteño, no encara esta situación: se trata de un plan de gastos y de rebaja de impuestos por apenas el 5,5% del PBI norteamericano para los próximos diez años, aunque el 80% de él se consumirá en dos años".

"Pero la sola perspectiva de una nacionalización está a punto de quebrar al 'establishment' norteamericano. Esta es la crisis política de Obama", agrega Altamira.

En definitiva, el derrumbe "en continuado" de los símbolos quebrados de la "burbuja financiera" (los bancos y las bolsas de la la "economía de papel") ya comenzó a escribir la palabra "crash" en el almanaque del sistema capitalista nivelado como "civilización única" a escala global.