Mostrando entradas con la etiqueta partitocracia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta partitocracia. Mostrar todas las entradas

8/5/09

La Política Agraria Común de la Unión Europea

Nobles, millonarios y políticos acaparan las ayudas agrícolas de la UE

(Libertad Digital) Francia es el principal país beneficiario de las subvenciones agrícolas europeas, pero es en Italia y España donde se concentra el mayor número de empresas que reciben más de un millón de euros, acaparando una parte importante del presupuesto total.

Estas revelaciones se hallan en un estudio publicado este jueves en Bruselas, el primero que examina con lupa a dónde va a parar el segundo paquete presupuestario más cuantioso de la UE, después de que el 30 de abril expirara el plazo dado a los Estados para publicar las listas de los beneficiarios.

Hasta entonces, la identidad de los receptores de las subvenciones de la Política Agrícola Común (PAC) de la Unión Europea (UE) había sido uno de los secretos mejor guardados de los 27. Un país, Alemania, todavía no ha hecho los deberes, con el argumento de que hay varios procesos judiciales en curso para determinar si la publicación de esa información supone una afrenta a la protección de datos personales.

Las cifras compiladas por la organización Farmsubsidy.org, que trabaja por la transparencia de las subvenciones de la PAC, destaca que una parte significativa de las ayudas agrícolas que son sufragadas con el dinero de los contribuyentes europeos es percibida por un reducido número de empresas, "los millonarios de la PAC", que perciben sumas superiores a un millón de euros, informa yahoo news.

En 2008 fueron 710 en toda la UE, que recibieron 3.200 millones de euros en total, concentrando casi el 10% del conjunto de las subvenciones que Farmsubsidy.org pudo analizar, es decir, casi 36.000 millones de euros. El monto total del presupuesto de la PAC es más elevado, de 55.000 millones de euros -casi la mitad del presupuesto de la UE-, pero Farmsubsidy.org todavía no cuenta con los datos de Alemania ni de la totalidad de otros países como Holanda o Polonia, que sólo los difundieron parcialmente. Pese a todo, el 90% restante se distribuye entre el resto de empresas y particulares dedicados al sector. Una actividad cuyo peso en el PIB de la UE se ha ido reduciendo con el paso de los años y que, en gran medida, se mantiene a base de subvenciones y subsisdios públicos.

La PAC acapara la mitad del presupuesto de la UE

La mayor parte de estos 710 millonarios se hallan en Italia (180) y España (165), seguidos de Francia (142). El resto está distribuido en distintos países como Holanda (47) y Bélgica (22). Entre estos, Italia vuelve a liderar el palmarés de 2008 en cuanto a las mayores sumas concedidas individualmente.

Así, por ejemplo, la duquesa de Alba y sus hijos se llevaron el pasado año más de dos millones de euros a través de las empresas Euroexplotaciones Agrarias y Eurotécnicas Agrarias, que engloban las fincas de una de las familias con más tierras de Europa, informa La Gaceta de los Negocios.

La duquesa de Alba cobra más de 2 millones

Otra de las familias más favorecidas por la PAC es la casa real británica: la reina de Inglaterra, Isabel II, recaudó más de medio millón de euros a través de la firma Sandringham Farms, mientras que el príncipe Carlos recaudó más de 200.000 euros por sus granjas de Cornwall. Otos destacados aristócratas subvencionados son el duque de Westminster, benefactor de más de un millón de euros de la PAC, o el príncipe Joaquín de Dinamarca.

Entre los millonarios de la PAC también se encuentran figuras políticas. Es el caso de Hanne Fischer Boel, hija de la mismísima comisaria europea de Agricultura, que percibió 7.291 euros. Más dinero, 68.000 euros, se llevaron Mario Conde y su familia, dueños de la explotación de aceite Los Carrizos de Castilblanco.

Políticos subvencionados

Dicho informe, el primero de carácter oficial, se suma así a otro tipo de estudios sobre la PAC, una política de ayudas agrícolas que constituye toda una barrera proteccionista que cierra el mercado europeo al sector primario de países del Tercer Mundo. Así, en 2006 un informe de OxFam llegaba a conclusiones similares.

Entonces, la ONG desveló que cuatro ministros de Dinamarca, numerosos miembros del Parlamento y la comisaria de Agricultura de la UE recibían ayudas millonarias de la PAC. En Holanda, el ministro de Agricultura, Cees Veerman, recibió 150.000 euros, mientras que los principales beneficiarios de los subsidios a la exportación, entre 1999 y 2003, fueron empresas como la cervecera Heineken o la tabacalera Philip Morris; en Eslovaquia, el ministro de Agricultura, Zsolt Simon, apareció como el propietario de una empresa que recibió 1,3 millones de euros entre 2003 y 2004; en Flandes, la región flamenca de Bélgica, el Credit Agricole Bank, Nestle y BASF estaban entre los máximos beneficiarios; mientras que en Gran Bretaña, los datos ya mostraban que la Familia Real Británica recibía cuantiosas ayudas de la PAC.

16/2/09

El régimen en acción

Jamás en la historia de España la izquierda ha sido tan poderosa. Cuando en 1982, el PSOE de González se aupó al gobierno de la nación tenía un proyecto político que Guerra sintetizó, campechanamente, proclamando que «a España no la iba a reconocer ni la madre que la parió». Se iniciaba la culminación de un nuevo régimen, desconocido hasta entonces en la historia española: la izquierda se aprestaba no sólo a gobernar sino a incrustarse de forma indisoluble y definitiva en la médula del Estado. Coronando el nuevo edificio institucional, el heredero de Franco a título de rey, Juan Carlos de Borbón.

En los años sucesivos se produjo la transmutación del régimen franquista al psocialista. A la hegemonía intelectual y moral que ya disfrutaba la izquierda, le añadieron un imperio mediático capaz de hacer llegar su propaganda hasta el último rincón (Prisa), crearon una nueva oligarquía socioeconómica resultado de la fusión entre supervivientes del anterior régimen y los nuevos ricos que surgieron al calor de las políticas económicas de Solchaga y Boyer. Y acometieron unas reformas institucionales que darían forma definitiva a su Estado: autonomías, educación, etc.

La España de ZP no es ninguna anomalía, como aseguran algunos. No es una traición al espíritu de la Transición, como afirman los tontos útiles del juancarlismo. Es el proyecto asentado tras veinticinco años que afronta nuevas fases, reafirmándose, avanzando a paso marcial. Es, además, un régimen consolidado que resistió sin problemas el paréntesis de Aznar. Fueron ocho años que la derecha desaprovechó, por su carácter acomplejado, para torcer el rumbo. Y cuando intentó reorientar la alineación la política exterior del régimen español, las fuerzas del mismo reaccionaron como lo hicieron en marzo de 2004. Todo un aviso para navegantes que no quisieron ver Quijotes honestos como Francisco Alcaraz, perseguido y vilipendiado actualmente por su osadía de rebeldía frente al régimen.

El régimen juancarlista es el heredero del franquista. Nuevas élites han sustituido a las anteriores en un proceso armonioso, muchas veces familiar. Dinastías y linajes han transmutado su apariciencia ideológica para seguir igual: los Polancos, Cebrianes, Chaves, Bonos, Bermejos, etc. Otros fieles del partido, adscritos a la nomenklatura o aparatchiks, que se han erigido en posmodernos caciques, dignos herederos del espíritu del conde de Romanones. La cacería reciente de Bermejo y Garzón nos retrotrae a los tiempos del Caudillo. Es la constatación estética de la herencia recibida: oligarcas que se pasan por el arco del triunfo las normas y reglamentos del “hecho cinegético”. Pero –más importantemente– oligarcas del régimen, confabulados en la destrucción del adversario al margen de las leyes fundamentales del régimen juancarlista.

Otras noticias nos hablan del avance de este régimen. Mientras que ni Aznar ni Acebes supieron purgar a los mandos de la policía que el 11-M acabarían por hundirles en el engaño y la mentira, Rubalcaba se ha reservado para sí el nombramiento de casi todos los mandos. Bien sabe él las ventajas del servilismo. Otras nos cuentan de las tensiones internas del régimen, pugnas de banderías por las porciones de la tarta, pataletas de una Prisa despecheda.

6/2/08

Ni a derechas ni a izquierdas: en blanco

Hace tiempo que algunos tenemos el convecimiento que aquí se vota al PP o al PSOE, de la misma manera que se te exige ser del Madrid o del Barça. Es una identificación irracional la que hace optar a la mayoría de los españoles por una u otra trinchera, independientemente de los programas electorales o de los respectivos comportamientos políticos recientes. Por eso, el caso De Juana o el conchabeo de ZP con ETA no va a pesar en casi nadie el 9-M: sus votos ya estaban decididos.

Se es y se vota a unos mitos idealizados, a una derecha o a una izquierda que ni han existido en España ni, mucho menos, existen ahora. Se es y se vota de acuerdo a unos sentimientos personales confundidos en recetario político que ninguna facción de la partitocracia reinante hace suyos, pero que los toscos españolitos se empeñan en adjudicarles. Por eso, a día de hoy las dos Españas están empatadas en los sondeos previos.

La española es una democracia inmadura en la que no se castiga a la casta política por su mal gobierno. Se debe a nuestra historia contemporánea y al carácter iletrado e inculto de nuestra sociedad. Los escándalos y la corrupción de nada suelen servir, salvo que se conviertan en un auténtico asalto al Estado y a las arcas públicas como al final de la era psocialista de González.

En las elecciones de 2004, a tres de cada cuatro votantes mayores de 30 años les resbaló olímpicamente la campaña y los programas electorales. Y los acontecimientos del 11, 12 y 13 de marzo sólo sirvieron para que los izquierdistas que iban a quedarse en casa el domingo de elecciones se decidieran por participar para echar a la derecha.

Sociológicamente, se sabe, que la mayoría de los españoles se dice de centro-izquierda. Por eso se sabe que a mayor participación mejores perspectivas de victoria psocialista. En 2004, el 50% de los votantes menores de 30 años votaron a ZP y el 19% a Rajoy. Y de los que votaron al PSOE el 27% lo hizo porque afirmaban que era el que mejor representaba sus ideales, el de un 23% fue un voto anti-derecha y sólo un 15% votó a la facción de Ferraz como consecuencia del 11-M.

Sólo unos pocos españoles votan con espíritu crítico, firmeza ideológica y coherencia política. Los patriotas republicanos somos de esta honrosa minoría y acudiremos a las urnas el 9-M para votar en blanco porque es la táctica adecuada en una estrategia de ruptura democrática con el régimen juancarlista.

De hecho, un régimen como el actual sólo puede desaparecer de dos maneras: por derrocamiento o por desmoronamiento interno. Consideramos sumamente improbable, aunque no imposible, la segundo. Reafirmar la estrategia de derrocamiento implica favorecer la apertura de un periodo de crecientes movilizaciones populares, depurándolas de las ilusiones en la constitución de 1978 que han caracterizado a las importantes acciones de masa de los últimos años.

Algunos grupos políticos nuevos republicanos llaman a la abstención, manifiestando también una actitud de rechazo coherente al régimen. Aunque se puede valorar positivamente cierta abstención consciente debe ser descartada finalmente pues puede favorecer la pasividad y la despolitización. El voto en blanco, en cambio, supone llevar de forma activa el repudio al régimen a sus propias instituciones. Es una táctica de deslegitimización de la actual casta partitocrática.

El 9 de marzo, los patriotas republicanos votaremos en blanco... contra el régimen y por España.

13/12/07

Esterilidad frente a la partitocracia

Rosa Díez denuncia el portazo en las narices que ha recibido cuando se ha presentado ante la banca española pidiendo créditos para su campaña electoral. Créditos, que por cierto, acabamos devolviendo los españoles mediante la financiación pública de la casta partitocrática del régimen vigente. Y recuerda datos como que el PSOE debe a la banca más de 62 millones de euros, y el PP, más de 28 millones. O que el Santander perdonó 12 millones al PSOE en mayo de 2006 tras 19 años de impago y que Caixa Galicia condonó 2,6 millones al PP cuando éste llegó al poder en 1996. Aunque se olvida de denunciar el peculiar sistema bancario de las cajas de ahorro, entidades financieras al servicio exclusivo de las castas partitocráticas de los diferentes cortijos autonómicos.

El partido de Rosa Díez y de Fernando "me la suda España" Savater sólo va a servir para demostrar que el régimen vigente es irreformable... que los "fallos" que dicen encontrarle y que pretender "subsanar" son, en realidad, elementos consustanciales del mismo sin los que perdería su identidad y esencia misma. Su empeño será una pérdida de tiempo, energía y dinero... cuyo mejor servicio pasará por convencer a algunos españoles más de esta realidad.

17/4/07

Voto en blanco contra la partitocracia

Recientemente, las feministas de izquierda han celebrado a los pies de los leones de las Cortes la aprobación de la ley de igualdad sociata. De acuerdo con la misma, hasta un máximo del 60% de las listas de los concurrentes electorales podrá ser del mismo género: hombres o mujeres. Sin entrar en la discusión entre "meritocracia" y "discrimación positiva", ésta es otra maniobra tendente a reforzar el régimen partitocrático, y por tanto antidemocrático, en el que chapoteamos los españoles.

En diversos países del occidente liberal está surgiendo una corriente favorable al voto en blanco en los procesos electorales. El enemigo contra el que se bate esta corriente es el sistema oligárquico de partidos que se ha ido consolidando tras la segunda guerra mundial.

Los portavoces de esta posición entienden que el mayor mal que nos azota no es que gobierne un partido u otro, sino la degradación del propio sistema. Cualquier avance hacia la democracia verdadera está taponado por una casta política abrazada a prácticas seudo-representativas y demagógicas que ya los griegos bautizaron como “oligocracia”. Modernamente hablamos de “partitocracia” para designarlas.

Ante esta situación, el fenómeno de la abstención es ambiguo. Puede reflejar posiciones de rechazo al sistema, pero también repliegue pasivo en la indiferencia política y, en ocasiones, pulsiones antidemocráticas. El voto en blanco es la única alternativa, ya que va directamente contra la línea de flotación de esa falsa democracia, sin renunciar a la democracia verdadera, reivindicándola con una disposición activa.

Mientras votemos a la oposición para castigar al gobierno, seguimos alimentando el sistema, seguimos otorgándole legitimidad. Beneficiamos a todos los partidos que viven del sistema y se burlan de nosotros. El partido que gana obtiene como premio el gobierno, pero los otros van a la oposición, donde también existen beneficios y privilegios: dinero público para el partido, sueldos pagados por los ciudadanos, coches oficiales y participación, como cuota, en instituciones y empresas públicas o dominadas por el poder político. También prestan legitimidad al sistema y aumentan la confusión de la población las minorías que participan en los procesos electorales con la única finalidad de conseguir publicidad, aireando programas más o menos radicales.

Si creemos que la posibilidad de un sistema democrático está bloqueada por la partitocracia, cada vez más cínica y corrupta, el voto en blanco es la mejor opción porque ese voto representa un claro mensaje al sistema: “somos demócratas y queremos democracia, pero no la vuestra, la que negáis o corrompéis, sino una democracia auténtica, limpia, en la que el ciudadano controle a los poderes y participe en los procesos de toma de decisiones”.

Si estamos convencidos de que la democracia se identifica con la plena soberanía nacional-popular, que es un sistema definido como “el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, votar en blanco es rechazar a los actuales caciques políticos y decirles que dejen de hablar en nombre de la democracia. Que somos ciudadanos, no súbditos. Que sin ciudadanos, sin atender permanentemente a la opinión ciudadana y sin ganarse cada día la confianza de los votantes, la democracia no existe y que lo que ellos están haciendo es apoyarse en una falsa democracia para ejercer un dominio depravado, gozar de privilegios injustos y conducir a la Nación a la catástrofe.

Las actuales oligarquías políticas son plenamente conscientes de que el único voto que les hace daño y que pone en peligro su cuidado sistema de privilegios y dominio, es el voto en blanco. Por eso lo han devaluado y por eso, arbitrariamente, lo han despojado de representación. En buena ley, en justicia y en democracia, el voto en blanco debería obtener, como cualquier otro, una representación en los parlamentos y asambleas municipales. Si los ciudadanos quieren que existan escaños vacios, ¿en base a qué criterios se les contradice? Los votos en blanco deben estar representados con escaños vacíos. Esos sillones vacíos serían un testimonio palpable del rechazo ciudadano al Estado oligárquico de partidos, a la corrupción, al abuso del poder y a privilegios injustificados.