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10/11/07

Las dos Españas

Se habla de aumento de la crispación pero es algo más profundo. El paso del tiempo proporciona, sobre todo, perspectiva. Y para la reflexión sobre la Historia es la herramienta imprescindible.

Desde hace un tiempo, no mucho, es perceptible como un combativo sector de la derecha española está perdiendo el acomplejamiento bajo el que aún yace la mayoría de sus correligionarios. Se reconocen ahí, en la derecha, sin coartadas. Es una derecha que revisa nuestra historia más reciente, franquismo incluido. Es lo que muchos centristas han querido hacer desde hace mucho tiempo pero no han podido... Lo dejó bien claro Mayor Oreja cuando aseguró que el franquismo fue aceptado por una gran parte de los españoles... aquellos que conformaron el tan manido franquismo sociológico. Y el potencial de esa derecha desvergonzada que surge es que tendrá una base sociológica sólida en la mitad de los españoles, continuadora de aquella mayoría conservadora y clerical que aupó y mantuvo a Franco en el poder.

Esto preocupa a la izquierda. Entre otras cosas porque pone fecha de caducidad a su pretendida superioridad moral. Los comunistas y muchos socialistas esconden su identidad totalitaria y antidemocrática en su pedigrí antifascista. Pero el franquismo fue lo que fue y no un régimen totalitario fascista. El paso del tiempo pone a cada uno en su sitio... De ahí su imprescindible necesidad de una Ley de la Memoria Histórica que más allá de permitirles ganar ahora aquella guerra que perdieron en 1939, perpetúe bajo el ordenamiento jurídico su verdad y su supremacía ética y moral. Porque esta ley rompe definitivamente con lo que pudiera quedar del consenso de la transición respecto a nuestro pasado histórico más reciente. Y lo hace desde el maniqueísmo: nosotros somos los buenos y ellos, la mitad de los españoles, son los malos. Mientras éstos y sus herederos lo continúen aceptando el statu quo seguirá garantizado, pero ¡hay! como triunfen esos subversivos agitando sus conciencias y su orgullo.

Pero además, esta nueva derecha sin complejos está dando un paso más allá, a veces sin querer, y amenaza con orillar a los dirigentes entronizados del centroderecha español. Porque se muestra cada vez más crítica con dicho statu quo y, por ende, con el régimen que lo corona. ¿Por qué? Porque acontecimientos puntuales de los últimos casi cuatro años han sido analizados y entendidos como los jalones de un cambio de régimen en marcha al que no son ajenas las más altas instancias. Y esto sí que asusta a los tontos útiles de la derecha monárquica y solivianta a los prohombres de la izquierda juancarlista. ¿A qué si no se debe la desaforada ofensiva por abortar a la Cope, silenciar a El Mundo o fusilar (figuradamente decía la escritora) a Jiménez Losantos? Deben presentir un grave peligro cuando el jefe del Estado, el presidente del Gobierno o el democristiano Durán Lleida entre otros muchos exigen, nada más y nada menos, que cercenar la libertad de expresión.

No es que se trate de la petición de un periodista de El País del cierre de esas empresas de medios de comunicación o de las sempiternos espumarajos de los nacionalistas antiespañoles, es que son todos los dóbermans de la pluma y el papel encabezados por esa gran periodista que abría los telediarios con mítines desde la cárcel de los terroristas de los GAL los que se están lanzando a las yugulares. Asistimos a un acoso como nunca se había dado. Es una verdad como un templo incluso para los que la clerical Cope no es santo de su devoción. En estas ocasiones se aprecia en toda su rutilancia la hegemonía moral de la izquierda. Con el episodio de los boicots del PSOE a Telemadrid y del PP a Prisa en la memoria, ¿alguién se imagina los alaridos de la izquierda visible si alguien osara pedir el silencio para Gabilondo? Lo más seguro, como debió decir la lideresa, es que Juan Carlos I de Borbón lo invitaría a palacio a comer.

"La ingratitud es oficio de reyes pero los Borbones se exceden", dijo el vizconde de Chateaubriand. ¿Se hará republicana la derecha española?

12/4/07

Mayor Oreja: el liberalismo como coartada

De todos es sabido que el liberal-capitalismo no cree en el Estado, que entre sus dogmas está el de privatizar funciones estatales como las de seguridad. Que cuando el PP estuvo en el poder, sus dirigentes apostaron por privilegiar a las empresas de seguridad privadas en detrimento de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Más allá de la justificación ideológica, lo siguiente puede ofrecer otras explicaciones.

La historia nace en febrero de 2002, cuando se negociaba y negaba por el Gobierno del Partido Popular el incremento de 200 agentes de la Ertzaintza y la renegociación del Concierto Económico y el cupo. Xabier Arzálluz declaró que estos problemas políticos, entre otras razones, se encardinaban en los posibles intereses de Jaime Mayor Oreja y algunos de sus familiares en empresas privadas de seguridad y en la posibilidad de privatizar ciertos servicios de seguridad pública y policiales (hecho que efectivamente se ha producido con la generalización de agentes de seguridad privada en protección de instituciones oficiales, espectáculos públicos, servicios de escolta, estaciones de ferrocarril y aeropuertos, protección de altos ejecutivos de empresas públicas etc.).

Jaime Mayor Oreja, Mariano Rajoy, José María Mayor Oreja y Carlos Mayor Oreja presentaron una demanda civil de protección al honor acogiéndose a la Ley Orgánica 1/1982, demanda que ha sido desestimada y considerada además temeraria por dos órganos judiciales diferentes: el Juzgado de Primera Instancia nº 5 de Vitoria y la Audiencia Provincial de Álava. Ambos órganos judiciales no solo declaran que las afirmaciones de Xabier Arzálluz son veraces, es decir que se ha practicado la debida diligencia en su averiguación sino que las han declarado hechos probados.

Ya el Juzgado de Primera Instancia nº 5 de Vitoria declara probado lo siguiente: la participación de Jaime Mayor Oreja en EULEN, que gestiona empresas de seguridad, de su hermano José María en Prosesa y, a través de la empresa intermediaria Estudios y Experiencia S.L., en otras empresas de seguridad, en las que participaban otros directivos del Partido Popular, como Prosegur, Prosesa y Protexa.

En la sentencia que resuelve el recurso de apelación de la Audiencia Provincial de Vitoria se va más allá y se declara probado lo siguiente:

- José Maria Mayor Oreja ha sido presidente de dos compañías de seguridad, Falcon Contratas y Seguridad S.A. y Falcon Servicios de Seguridad Integral y miembro del consejo a través de una empresa intermediaria de Cobra Sistemas de Seguridad S.A.

- José María Mayor Oreja fue apoderado hasta 1995 de Protección y Custodia S.A. que, tras la absorción por Protecsa, se convirtió en Prosegur y actualmente es administrador único de Segurotec S.A.

- Que el propio Jaime Mayor Oreja fue socio de Estudios y Experiencias S.L., empresa socia de Seguritec S.A. y de Protección y Custodia S.A.

- Dña. Purificación Mayor Oreja, hasta el año 2001, fue socia de Estudios y Experiencias S.L.

- José María Mayor Oreja sigue siendo hoy consejero de la sociedad Técnicas Especiales de la Construcción cuyo objeto social era la prestación de Servicios de Vigilancia, Protección, Defensa y Seguridad de las empresas.

- Marcelino Oreja es apoderado de Falcon Contratas y Seguridad S.A. Todos los datos anteriores los extrae la Audiencia Provincial de Vitoria del Registro Mercantil.

A mayor maldad: el presupuesto que el Ministerio del Interior destina este año a sufragar los gastos de escolta y protección de los perseguidos políticos en las provincias vascas y Navarra es de 100 millones de euros. Las empresas que se reparten este sabroso pastel son: Ombuds, Eulen, Seguriber, Coviar, Securitas, Prosegur, P-3, Prosetecnisa y Segur-Ibérica. [www.elconfidencial.com
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