13/1/09

Hacia una depresión

De www.cotizalia.com:

Decía Pedro Solbes hace poco más de medio año -mayo de 2008- que no se debía “impedir artificialmente el necesario ajuste de la construcción”. Y si lo que pretendía el vicepresidente segundo con esa estrategia era favorecer un ajuste rápido e intenso en el sector, con la vista puesta en una rápida recuperación, no hay ninguna duda de que el tiempo ha bendecido esas palabras, al menos en su primera parte. El ‘ladrillo’ cae a plomo sin intervención relevante por parte del Estado. Tres ejemplos: el consumo de cemento se hunde un 41,5% (noviembre sobre noviembre); los visados de obra nueva retroceden un 47,6% respecto del año anterior; mientras que hoy la Seguridad Social cuenta con 487.335 afiliados menos en el sector de la construcción (tan sólo el régimen general) que hace un año. Lo peor, sin embargo, es que el ‘ladrillo’, en su caída, está arrastrando a toda la economía nacional, que se enfrenta, al inicio de 2009, a la recesión más acusada desde el Plan de Estabilización de 1959. La crisis financiera internacional -con el estrangulamiento del crédito- ha hecho el resto.

“Yo nunca había visto nada parecido”, asegura un experto en coyuntura que desde hace más de 35 años escudriña a diario todos los indicadores macroeconómicos del país”, unas veces dentro de la Administración y otras fuera, lo que le ha permitido observar de cerca las cuatro recesiones que ha vivido la economía española desde el fin de la autarquía franquista (1975, 1978-79, 1981 y 1993). Una característica común de esas recesiones, como sostiene el Servicio de Estudios de la Caixa- ha sido su duración: entre nueve y doce meses, es decir han sido “relativamente breves”. Por debajo de lo que han durado en el resto de las economías de la OCDE. La economía española es, por lo tanto, una de las que menos tiempo ha estado en recesión en los últimos cuarenta años, aseguran los economistas de la Caixa.

Pero como dicen los folletos financieros, rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras, y con sólo echar un vistazo a los últimos indicadores disponibles, se observa la dimensión del problema que se avecina. La producción industrial está cayendo un 15,1% -una tasa jamás alcanzada por la economía española-; las ventas de las grandes empresas (las que facturan más de seis millones de euros al año) retroceden un 13,2%; el comercio al por menor (deflactado) se ha hundido un 8%; la matriculación de turismos, nada menos que un 47,8%, pero es que en el caso de los vehículos de carga el desplome es del 65,9%. Y si se observa lo que está ocurriendo en el mercado laboral, las cifras son elocuentes. No necesitan ser adjetivadas.

El paro registrado crece a ritmos del 46,9%, mientras que, en paralelo, la Seguridad Social ha perdido un 4,3% de todos sus afiliados a lo largo de 2008. O lo que es lo mismo, más de 840.000 trabajadores que cotizaban hasta el pasado 31 de diciembre, han dejado de hacerlo. Y como consecuencia de ello, como no podía ser de otra manera a la vista del deterioro del mercado de trabajo, el sistema público de protección social ha acabado con la senda virtuosa iniciada en 1997. Desde entonces, siempre había crecido más el número de cotizantes que de pensionistas, lo que ha permitido elevar a 2,71veces el número de activos respecto de los pasivos; pero en 2008 se ha quebrado esa tendencia. Hasta 2,60 veces. Se trata de una relación todavía alta respecto del pasado inmediato de la economía española (el mínimo se alcanzó en 1996, cuando la relación se hundió hasta 2,06 trabajadores en activo por cada pensionista), pero lo ocurrido en 2008 es un cambio de tendencia. Un aviso para navegantes.

Deterioro del mercado laboral

Se da por descontado que el mercado laboral continuará deteriorándose de forma virulenta hasta bien entrado 2010, y aunque la economía comience a coger algo de tono a partir del último trimestre de 2009, no parece probable que hasta dentro de dos o tres años vuelva a recuperar tasas de creación de empleo suficientes para cubrir la entrada de nuevos pensionistas (en torno al 2% anual). Con todos estos datos sobre la mesa, no es de extrañar que los ciudadanos españoles sean lo que menos confían en la marcha de la economía. Hasta el punto de que el Indicador de Sentimiento Económico (diferencia entre opiniones positivas y negativas) se ha desplomado hasta los 57 puntos, un verdadero hundimiento teniendo en cuenta que en 2007 se cerró en niveles de 97,7 puntos, lo que da idea del deterioro de las expectativas.

¿Estamos, por lo tanto, ante la peor recesión en 50 años? Una simple comparación con lo sucedido en los anteriores periodos recesivos despeja casi todas las dudas. Como recuerda el último informe de coyuntura de la Caixa, en las tres últimas recesiones el desempleo creció en 170.000 personas (1979), 284.000 (1981) y 625.000 (1993), lo que quiere decir que esos registros ya han sido pulverizados, y no sólo debido al crecimiento demográfico. En 2008, el paro registrado aumentó en casi un millón de personas, y la mayoría de los analistas prevé otros millón adicional de desempleados a medida que avance la contracción económica.

En cuanto a la producción industrial, el peor comportamiento fue el del bienio 1992-93, pero entonces cayó un máximo del 4%, casi la cuarta parte de lo que está retrocediendo ahora. Mientras que el descenso en la venta de coches marcó un máximo de -16,9% en 1981, una tasa que hoy se antoja ridícula con el -50% que se registra actualmente. Es más. En el último medio siglo, ninguna recesión ha durado más de cuatro trimestres, periodo que hoy parece escaso teniendo en cuenta que ya en los dos últimos trimestres de 2008 se ha alcanzado esa situación. Y todo indica que al menos hasta el último de 2009 el PIB continuará dando registros negativos. Y todo ello sin contar el agravamiento de la crisis internacional, la mayor desde 1929. De hecho, nunca el conjunto de la OCDE había registrado tasas negativas de crecimiento, como sucederá, previsiblemente, en 2009.

La intensidad del ajuste español, en cualquier caso, se observará con toda crudeza el próximo 12 de febrero, que es cuando el Instituto Nacional de Estadística (INE) dará el avance de crecimiento del PIB del cuarto trimestre. Está descontado que se oficializará la entrada de España en la recesión (dos trimestres consecutivos con crecimiento negativo), pero el debate no acaba ahí toda vez que desde muchos sectores se cuestiona abiertamente la metodología del INE, que suaviza tanto las series (tanto hacia arriba como hacia abajo) que acaba por no reflejar la realidad económica.

7/1/09

Gaza 2009


2/1/09

El PSOE y su IPREM

Las recientes encuestas publicadas constatan lo evidente: ZP y su psocialismo son inaccesibles al desaliento. Millones de electores seguirán votándoles. Da igual lo que hagan, da igual lo que digan... Da igual las denuncias de sus mentiras y engaños. Da igual que se denuncie su carácter antidemocrático, antisocial o antinacional. Da igual que el PSOE sea el partido de la aniquilación del pueblo español. Mucho se ha escrito sobre los motivos pero un hecho es evidente: millones de electores están perdidos para cualquier proyecto de salvación de España.

Hace unas semanas se desveló que el gobierno de ZP había aprobado la rebaja fiscal para los grandes accionistas de los bancos, los miembros de sus cúpulas, sus altos ejecutivos y toda su familia incluyendo tíos y sobrinos. Si hasta ahora debían tributar el 43%, el gobierno psocialista se lo dejó en el 18%. Algunos pusieron el grito en el cielo: ¡cómo un gobierno de izquierdas podía favorecer de manera tan descarada a los más ricos! ¡Qué vergüenza! Y es que todavía la inmensa mayoría creen que éstos son de izquierdas y los otros son de derechas por incultura, ignorancia, dogmatismo y comodidad.

Cuando ZP llegó al poder en marzo de 2004 había prometido el oro y el moro; entre otras cosas que subiría el Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Pero ya en la Moncloa los suyos hicieron cuentas y llegaron a la conclusión de que no podían afrontar dicha promesa so pena de quebrar al Estado ya que el SMI era el índice de referencia utilizado para calcular pensiones, subsidios de desempleo, ayudas por viviendas, becas, etc. Decidieron seguir presumiendo de "políticas sociales" y, ni cortos ni perezososos, se inventaron otro índice que reemplazara al SMI en estos cálculos: el Índicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM). Se introdujo en julio de 2004 y es determinado anualmente por el gobierno en los presupuestos generales. Desde su creación se ha incrementado menos que la inflación (salvo en 2007). Así, en 2008 el IPREM mensual era de 516,90 euros/mes (17,23 diarios) y el SMI para este 2009 ya ha sido actualizado hasta los 624 euros/mes (20,80 diarios).

Muchos denunciarán esto que hemos comentado como ejemplos de la política antisocial del PSOE, impropia de un gobierno de izquierdas. Nosotros no. Nosotros afirmamos que son jalones en el proyecto antinacional de la izquierda realmente existente, en su hoja de ruta para la aniquilación del pueblo español como sujeto histórico.

12/12/08

La primera revuelta

A la hora de cuantificar la crisis en curso se suele comparar con la que siguió al famoso crac del 29. Se dice que va a ser parecida o peor. Pero lo que raramente se cuenta es hasta qué punto aquella crisis trastocó los cimientos del mundo occidental. Las comparaciones se ciñen a los aspectos económicos y dejan de lado las consecuencias sociales y políticas, sobre todo políticas, que aquella tuvieron.

En primer lugar, a los progres identificados con el "optimismo antropológico" les cuesta entender que la depresión está a la vuelta de la esquina. Cómo es posible, se preguntan, si tan bien se ha vivido hasta ahorita mismo... si éramos tan prósperos la crisis no podrá ser tan infame, argumentan. Bueno, la verdad es que mucho de aquella riqueza era ficticia, inexistente, una burbuja, opio para la masa. Y nadie les advierte de que el crac del 29 sobrevinó tras una década tan brillante como la que han vivido, aquellos fueron los locos y felices años 20, los del charleston y el desmadre entre las clases más pudientes y el bienestar y progreso de las clases medias.

En segundo lugar, nadie habla de las repercusiones sociales y políticas. De los millones de pobres, deheredados, desposeídos, parados y hambrientos que abonaron el solar de Occidente. Del ascenso de los radicalismos políticos y de la paulatina muerte del liberalismo decimonónico. De cómo los europeos, casi unánimemente, dieron sus votos primero y sus corazones después a totalitaristas de derechas e izquierdas. Nadie advierte, finalmente, que la década de la gran depresión finalizó con la mayor conflagración mundial conocida hasta la fecha. Si comparamos y equiparamos, seamos conscientes de qué ocurrió para prever lo que puede ocurrir.

En Grecia han asistido a una semana de graves disturbios, iniciados por jóvenes "desairados" y excusados por la muerte de un joven anarquista a manos de la policía (perteneciente, por cierto, a la clase acomodada: su padre arquitecto, su familia prestigiosa joyera y él mismo educado en los mejores colegios). Si esto fue utilizado por "activistas antisistema" para la algarada su continuidad durante tantos días ha dado a más de una reflexión sobre las razones. Y éstas no parecen muy distintas de las que se puedan encontrar en cualquier otro país de Occidente. Una casta política endogámica acaudillada por apellidos históricos como Venizelos, Karamanlís o Papandreu (el 20% de los parlamentarios griegos de las últimas décadas son parientes) e inmersa en la corrupción (seis de los ministros actuales están siendo investigados por la fiscalía) o una juventud con una tasa de paro del 25% (sólo dos de cada 100 obtienen una licenciatura).

Cuando la buena vida se acaba, sobreviene el enfado, la frustración por lo que se tuvo y se va perdiendo. Se acuerdan de su negro futuro y perciben que la red familiar solidaria se resquebraja. Y los demagogos entran en escena.

2/12/08

Razones para un golpe de Estado

El vigente régimen se fundamenta en un pacto de acero: el de la monarquía con la izquierda realmente existente, o sea, el PSOE. Teniendo esta premisa presente se comprende perfectamente la historia de España más reciente.

Las recientes declaraciones de uno de los mayores caciques psocialistas durante todo este tiempo, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, han pasado desapercibidas en su cruda dimensión por la mayoría de medios informativos. Pero son ilustrativas de las convicciones últimas de la vieja guardia psocialista... es su convencimiento de que la derecha "trató de romper el sistema constitucional para alcanzar el poder", que "conspiró contra el Rey y el sistema democrático para llegar al poder". (Leer noticia).

El ex presidente extremeño afirmó que la derecha, ante su "desesperación" por los continuos triunfos del PSOE, decidió "dar una patada al tablero" para pasar "a un sistema distinto". "Rompieron el pacto institucional, conspiraron para acabar con la piedra angular, el Rey, para ver si desestabilizando la monarquía podían llegar al poder", denunció Ibarra. "La derecha cree que le corresponde detentar el poder de forma natural", prosiguió el ex presidente de Extremadura, para quien la derecha y los nacionalismos han roto el acuerdo constitucional por el que todos los partidos renunciaron a su programa ideológico básico para hacer viable la democracia.

La izquierda psocialista española ha sido siempre manifiestamente amoral y antidemocrática. En 1934, justificó su golpe de Estado contra la Segunda República con un argumento similar. Algunos pensaran que los acontecimientos acaecidos entre el 11 y el 14 de marzo de 2004 obedecen a la misma pérfida lógica.

26/11/08

Repsol: ¡demasiados patriotas por medio!

El caso Repsol ha demostrado varias cosas que aunque ya sabíamos debemos repetir. La depresión en marcha va a echar por tierra, de la forma más evidente posible, las mentiras del sistema liberal y capitalista... pero de ello ya tendremos tiempo de hablar.

Lo de Repsol ha sacado a la luz la hipocresía y el cinismo de los Zapatero, Rajoy y compañía. Apelan al interés patrio en forma de "campeones nacionales", al libre mercado o a la neutralidad del Estado en función de su incompetencia o de sus propios intereses que nunca suelen ir más allá de la perpetuación en el poder. Si cuando lo de Endesa Rajoy defendió la opción alemana frente a la propuesta catalana de ZP, ahora defiende la "españolidad" de Repsol a capa y espada. Y si Zapatero quiso entregar Endesa al proyecto nacionalista catalán disfrazándolo de "patriotismo económico" ahora, dicen, es partidario de que Repsol sea engullida por el voraz imperialismo económico ruso. Y por el camino los cambalaches con sus íntimos, los pelotazos que repercuten, seguro, en sus cuentas corrientes y los juegos de poder con los de su secta. Así, cuando el presidente de Repsol se hubo buscado un acuerdo con Lukoil en la Moncloa le dijeron que no, que tenían un candidato mejor, Luis del Rivero. Entonces, como todo era oculto, ZP no dudó en muñir un megacrédito para dicho señor del ladrillo a través del ICO con 42 bancos. Ahora, hace gala de liberalismo para asegurar que el Gobierno debe ser neutral en una operación del mercado.

El rey reina pero no gobierna, dicen. Pero eso no le ha impedido empeñarse como si le fuera la vida en ello en favor de Lukoil. Dicen que llamó hasta seis veces a ZP hasta convencerle. Dicen que medió constantemente con sus socios estadounidenses y accionistas de la petrolera rusa (los de la Conoco-Phillips) y que cogió el teléfono rojo para hablar con el Kremlin putiniano. ¡Qué gran patriota el Borbón! ¿Qué van a decir los de Prisa, su guardia real? La Ser o El País no tardarán en inventarse alguna justificación... si pueden, porque las cagadas de Su Majestad cada vez son más y mejores. ¿Será que chochea ya, se preguntan los Polancos? ¿Hay que "sugerir" ya el tranquilo traspaso de poderes a Felipe, se preguntan los Cebrianes?

Pero ¡ay!, cuando todo se derrumba aún nos quedan egregios patriotas como don José María... se dicen los peperos recalcitrantes. ¡Aznar, vuelve, Expaña te necesita!... le gritan sus menguantes huestes. Y Aznar les responde que tranquilos, que en seguida se pone manos a la obra para buscar la salida más favorable a los intereses nacionales. No temáis. Pero se confunde y las manos las mete en la masa, tira de amigotes en Trípoli y en Moscú para traerse dos "campeones extranjeros" a los que entregar cautiva y desarmada Repsol. Qué acto más patriota es entregar el control del abastecimiento energético de Expaña a Gadafi o a Putin
. ¡Joder qué tropa!

10/11/08

El ala izquierda de la Casa Blanca

Vaya de antemano que nos daba igual que ganara uno u otro, Obama o McCain. En tanto que españoles somos conscientes de que la política exterior estadounidense, la que nos afecta, apenas cambiará con uno o con otro. Y en tanto que patriotas republicanos tenemos a España por nuestro único referente y somos inmunes a la intoxicación informativa con la que el régimen nos ha bombardeado. Jamás ha habido en España un seguimiento tan exhaustivo de la carrera electoral yanqui, nunca nos habían recordado tan descaradamente que somos una provincia del Imperio. Y a la cabeza, como abanderados y paladines de la Casa Blanca, los medios propagandísticos y políticos "progresistas".

La izquierda realmente existente, o sea, el PSOE y su galaxia, hace tiempo que ha dejado de ser anti-americana, pese a que se empeñen en defender lo contrario los periodistas de enfrente. El derrumbe del marxismo y el “fin de la historia” de principios de los 90 fue su auténtica liberación. Aquellos izquierdistas pudieron salir del armario y hacer pública su conversión a la nueva fe capitalista, su particular "viaje al centro". Comunistas en el 92 aparecen ahora en los debates televisivos de la noche electoral yanqui con la bandera de las barras y estrellas en la solapa, como Diego López Garrido, por ejemplo. Antes eran anti-americanos y anti-españoles, ahora sólo anti-españoles pero fieles súbditos de Washington.

Es cierto que "su" candidato, Barack Obama, partía como favorito y que eso les ha animado. Pero la conversión es sincera, ideológica y vitalmente. Sólo los más papanatas se siguen creyendo eso de derechas e izquierdas. Las diferencias políticas son inexistentes, sólo acaso emocionales. La victoria de Obama la sienten como propia y se aprestan a seguir sus pasos. Por de pronto, el gobierno de ZP ha hecho suya la justificación de EE.UU. para invadir y ocupar Iraq y Afganistán: combatiendo allí se defiende a Occidente. De Iraq ZP sacó las tropas... ahora se apresta a mandar más a Afganistán. Quiere estrechar lazos con su nuevo amo de Washington.