6/2/08

Ni a derechas ni a izquierdas: en blanco

Hace tiempo que algunos tenemos el convecimiento que aquí se vota al PP o al PSOE, de la misma manera que se te exige ser del Madrid o del Barça. Es una identificación irracional la que hace optar a la mayoría de los españoles por una u otra trinchera, independientemente de los programas electorales o de los respectivos comportamientos políticos recientes. Por eso, el caso De Juana o el conchabeo de ZP con ETA no va a pesar en casi nadie el 9-M: sus votos ya estaban decididos.

Se es y se vota a unos mitos idealizados, a una derecha o a una izquierda que ni han existido en España ni, mucho menos, existen ahora. Se es y se vota de acuerdo a unos sentimientos personales confundidos en recetario político que ninguna facción de la partitocracia reinante hace suyos, pero que los toscos españolitos se empeñan en adjudicarles. Por eso, a día de hoy las dos Españas están empatadas en los sondeos previos.

La española es una democracia inmadura en la que no se castiga a la casta política por su mal gobierno. Se debe a nuestra historia contemporánea y al carácter iletrado e inculto de nuestra sociedad. Los escándalos y la corrupción de nada suelen servir, salvo que se conviertan en un auténtico asalto al Estado y a las arcas públicas como al final de la era psocialista de González.

En las elecciones de 2004, a tres de cada cuatro votantes mayores de 30 años les resbaló olímpicamente la campaña y los programas electorales. Y los acontecimientos del 11, 12 y 13 de marzo sólo sirvieron para que los izquierdistas que iban a quedarse en casa el domingo de elecciones se decidieran por participar para echar a la derecha.

Sociológicamente, se sabe, que la mayoría de los españoles se dice de centro-izquierda. Por eso se sabe que a mayor participación mejores perspectivas de victoria psocialista. En 2004, el 50% de los votantes menores de 30 años votaron a ZP y el 19% a Rajoy. Y de los que votaron al PSOE el 27% lo hizo porque afirmaban que era el que mejor representaba sus ideales, el de un 23% fue un voto anti-derecha y sólo un 15% votó a la facción de Ferraz como consecuencia del 11-M.

Sólo unos pocos españoles votan con espíritu crítico, firmeza ideológica y coherencia política. Los patriotas republicanos somos de esta honrosa minoría y acudiremos a las urnas el 9-M para votar en blanco porque es la táctica adecuada en una estrategia de ruptura democrática con el régimen juancarlista.

De hecho, un régimen como el actual sólo puede desaparecer de dos maneras: por derrocamiento o por desmoronamiento interno. Consideramos sumamente improbable, aunque no imposible, la segundo. Reafirmar la estrategia de derrocamiento implica favorecer la apertura de un periodo de crecientes movilizaciones populares, depurándolas de las ilusiones en la constitución de 1978 que han caracterizado a las importantes acciones de masa de los últimos años.

Algunos grupos políticos nuevos republicanos llaman a la abstención, manifiestando también una actitud de rechazo coherente al régimen. Aunque se puede valorar positivamente cierta abstención consciente debe ser descartada finalmente pues puede favorecer la pasividad y la despolitización. El voto en blanco, en cambio, supone llevar de forma activa el repudio al régimen a sus propias instituciones. Es una táctica de deslegitimización de la actual casta partitocrática.

El 9 de marzo, los patriotas republicanos votaremos en blanco... contra el régimen y por España.

3 comentarios:

The Phantom dijo...

Carlos: muy bien argumentado. Yo también voy a votar en blanco. Y ya somos dos. Y en las pasadas elecciones municipales fuimos más de cuatrocientos mil. Abogo por romper ese techo. Un abrazo.

Antón Komarek dijo...

De acuerdo con una encuesta publicada en El Mundo, casi el 70% de los españoles no se cree a ZP y piensan que volverá a negociar con ETA. Lo más alucinante es que los propios socialistas creen que ZP mintió. La podredumbre de la izquierda sociológica de este país alcanza límites insospechados... sólo así se entiende que indignidades como el caso De Juana o atrocidades como la negociación con ETA no tenga un castigo, aunque sea electoral. Además, el acomplejamiento político de esta sociedad es tal que hasta un 77% sigue creyendo que ZP o Rajoy son los más indicados para llevar a cabo la política antiterrorista... Aún nos quedan muuuchos años de genuflexión ante los nacionalistas antiespañoles.

Andrés dijo...

Excelente argumentación.

Yo pensaba votar en blanco, pero creo que votar es la mejor forma de iniciar una revolución interna y pacífica que desemboque en la República.

"Por un nuevo patriotismo republicano"-me agrada oír eso. Por la República democrática, de Derecho, Social y Soberana.

Saludos.